Enérgico pronunciamiento
La coordinadora de la Mesa Municipal de Víctimas de Ocaña, abogada Maritza Pérez Amaya, hizo un llamado a los grupos armados que mantienen confrontaciones en el Catatumbo para que cesen las hostilidades y permitan avanzar hacia una convivencia pacífica.
“La paz no se proclama en el discurso, se demuestra en los hechos. En el marco del Día Nacional de los Derechos Humanos y la Semana por la Paz, la realidad del Catatumbo nos confronta violentamente. Hablar de derechos humanos en Ocaña y la región hoy genera un profundo sinsabor. ¿De qué paz hablamos cuando la tranquilidad de nuestras familias sigue siendo arrebatada?”, cuestionó la defensora.
Pérez Amaya señaló que los hechos registrados en las últimas horas en Convención, así como los ataques y el secuestro que afectan a la subregión, evidencian que la violencia continúa vulnerando los derechos de la población.
“Lo ocurrido en las últimas horas en Convención, sumado a los continuos ataques terroristas y al flagelo del secuestro en el Catatumbo, nos demuestra que las dinámicas de violencia siguen atropellando la dignidad humana”, afirmó.
La representante de las víctimas también rechazó el deterioro de la seguridad y la pérdida de tranquilidad en las comunidades.
“Vivimos en constante zozobra, sintiendo el eco desgarrador de un conflicto que no da tregua a una población trabajadora, resiliente y agotada del sufrimiento. Por eso, mi posición no puede ser otra que de total rechazo a estos actos que menoscaban los derechos más sagrados: la vida, la libertad y la tranquilidad”, sostuvo.
A la vez, hizo un llamado a los grupos armados que operan en la región para que abandonen la confrontación.
“La violencia no genera futuro ni resuelve las deudas históricas del territorio. Si verdaderamente existe una voluntad de transformación, el camino único y urgente es el cese inmediato de las hostilidades, la liberación de los secuestrados y la apertura a un diálogo franco, real y con garantías”, puntualizó.
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Según Pérez Amaya, la población no puede seguir siendo utilizada como escenario de las confrontaciones. “La verdadera paz no se logra intimidando al pueblo; se construye con actos concretos de voluntad y de humanidad. Ocaña y el Catatumbo exigen vivir en paz ya”, concluyó.